6.10.05

Isaac Asimov

Durante mi adolescencia, Isaac Asimov solía ser mi autor favorito de Ciencia Ficción. No recuerdo cuándo fue que leí por primera vez un libro de este género, ni de qué libro se trataba, pero seguramente fue a los 12 o 13 años de edad y muy probablemente el autor de ese primer libro haya sido Asimov. La verdad es que mi fascinación por él duró bastante tiempo. Recuerdo, por ejemplo, que alrededor de los 15 años devoré la Trilogía de las Fundaciones (que por aquél entonces era una sólo una trilogía, muchos años después se extendió).

Con la perspectiva de los años puedo decir que Asimov no era en realidad un escritor tan bueno. Era, eso sí, un escritor extremadamente ingenioso. La mayoría de sus cuentos y novelas son bonitos problemas de ingenio transformados en relatos y como problemas de ingenio la mayor parte de ellos son hábiles e inteligentes, y eso explica sin duda la enorme popularidad de Asimov (y también mi fascinación juvenil). Sin embargo, como relatos, no dejan de ser superficiales, y eso se nota especialmente en los personajes.

Los personajes de Asimov son meras siluetas de cartón que se limitan a enunciar los parlamentos y a ejecutar las acciones que el problemita de ingenio requiere. Fácilmente se los adivina como meras marionetas sin vida propia.

Y sin embargo, un rastro de aquella admiración de adolescente ha de quedarme en algún rincón del corazón, pues, como tal vez habrán adivinado, la primera parte del nombre de este blog es un pequeño homenaje al viejo, bueno y querido Isaac.

1 comentario:

Martín Cagliani dijo...

Que lindo encontrar un vínculo acá. Son pocos los fanas de Asimov que aceptan esto que decis. Yo también me hice fana de Asimov cuando era adolescente, y de grande me fui dando cuenta que no era tan bueno, sino ingenioso. Hoy en día no puedo disfrutar de una novela suya, aunque sí tal vez de sus cuentos, que de vez en cuando releo. Pero es sin duda una muy buena puerta para que los jóvenes entren en el mundo de la Ciencia Ficción. No es gran literatura, pero sí un gran ejercicio mental, y sumamente divertidos.