3.10.13
19.10.06
El hombre en el castillo
Ya que veníamos hablando de ucronías, no podemos dejar de mencionar la que sin duda es una de las mejores ucronías jamás escritas: El hombre en el castillo, de Philip Dick.
Como en Doble Destino (el cuento que comenté en la entrada anterior), El hombre en el castillo imagina un mundo alterno en el que los Aliados han perdido la Segunda Guerra Mundial, aunque allí donde Doble Destino es burdo y panfletario, Dick logra, muy por el contrario, ser sutil y profundo.
Resumen: La acción transcurre a fines de la década del '50. Como se dijo más arriba, los Aliados (a causa de una serie de errores estratégicos) han perdido la guerra. Los Estados Unidos están dividido en tres franjas que corren de norte a sur, una franja sobre el Atlántico dominada por los nazis, una franja sobre el Pacífico (donde transcurre la mayor parte de la acción), dominada por los japoneses, y una franja central, relativamente independiente.
Es difícil resumir el argumento, pues la trama no sigue, al modo tradicional, una secuencia lineal de acontecimientos. En lugar de hechos, lo que se describen son relaciones humanas. Toda la trama se sostiene en las relaciones recíprocas que existen entre una serie de personajes, cuyas vidas se influyen mutuamente a veces de modos muy indirectos. La acción pasa de uno a otro (de un modo suave y coherente) tejiendo al mismo tiempo toda la red de intrincadas relaciones.
Dos libros aparecen mencionados todo el tiempo en el relato, como denominador común de todos los personajes. Uno es real y el otro no. El real es el I Ching, el libro de los cambios, un oráculo chino que todos los personajes consultan con la mayor seriedad (¿lo consultaría también Dick?).
El otro libro es La plaga de la langosta (en otras traducciones es mencionado como La langosta se ha posado), una ucronía (sí, una ucronía dentro de la ucronía) escrita por Hawthorne Abendsen (quien es mencionado una y otra vez en la novela, aunque sólo aparece en persona en las últimas páginas). En esta ucronía, claro está, los Aliados han ganado la guerra y el ella se describe como sería ese mundo "extraño". Pero el mundo que describe La langosta no es el nuestro, sino a su vez otro mundo alternativo en el que Estados Unidos y Gran Bretaña usan su poderío económico para luchar contra el hambre y la pobreza en el mundo (un personaje, al comentar esto, dice que Abendsen abusa con su fantasía y que si los Aliados hubieran ganado la guerra no harían caridad, sino que sólo buscarían seguir acumulando poder y riqueza a costa de los demás).
Abendsen es "el hombre en el castillo" de título, pues se dice que se ha refugiado en una fortaleza para evitar posibles represalias de los nazis (a casusa de lo que ha escrito). En las últimas páginas, como dije antes, Abendsen aparece en persona y revela allí cuál ha sido la verdadera inspiración de La langosta, una fuente de inspiración muy original, aunque trendrán que leer la novela para saber cuál es.
Como dije antes, una de las mejores ucronías jamás escritas. Un verdadero clásico de la Ciencia Ficción, con todo mérito.
23.3.06
Frolik 8
Resumen: La acción transcurre a principios del siglo XXIII. Décadas antes del comienzo de la historia la Humanidad ha dado un salto evolutivo y a resultas del mismo han surgido los Nuevos Hombres y los Inusuales. Los Nuevos Hombres son humanos cuya corteza cerebral se ha extendido y gracias a ello son capaces de concebir ideas (teorías matemáticas, físicas, filosóficas,...) que simplemente caen fuera de nuestros horizontes mentales. La cabeza de los Nuevos Hombres es mucho más grande que la nuestra (en el sentido literal del término, no sólo metafórico), tanto que algunos necesitan usar soportes en el cuello para sostener su peso. Los Inusuales no tienen una inteligencia extraordinaria, su distinción consiste en que han desarrollado poderes paranormales (telepatía, precognición, telequinesis,...).
Los Nuevos Hombres y los Inusuales comparten (de mala gana, pues se odian mutuamente) el gobierno de la Tierra. Sin embargo, Inusuales y Nuevos todos juntos apenas llegan a sumar la milésima parte de la población mundial, el resto son Antiguos, humanos normales como usted y como yo.
¿Cómo puede una minoría tan pequeña conservar el monopolio del poder? En parte gracias a su inteligencia superior y a sus poderes especiales, pero fundamentalmente gracias al engaño, la desinformación, la tiranía y el miedo. El gobierno pregona que los Antiguos pueden acceder a puestos de responsabilidad, basta que superen ciertas pruebas de aptitud, pero la verdad es que estas pruebas están amañadas y que jamás un Antiguo logrará superarlas, y es así que todos los Antiguos se ven relegados a trabajos menores y rutinarios.
Aunque el alcohol está prohibido (su venta, posesión o consumo están severamente penados), las drogas son de venta libre y en cualquier drugbar ya no podremos tomarnos una cerveza, pero sí podremos tomar en cambio unas anfetaminas que nos pondrán en el adecuado estado de euforia o un tranquilizante que nos hará olvidar nuestras penas (no por primera vez apreciamos en esta novela el virtuosismo de Dick para la descripción de diferentes drogas y de sus respectivos efectos sobre el cerebro).
Existe, desde luego, un grupo rebelde, que se opone a la tiranía de los Nuevos y los Inusuales. Este grupo rebelde, Antiguos autodenominados los Subhombres, reclama la igualdad de derechos políticos y el fin de la tiranía. El líder de los rebeldes es Eric Cordon, un filósofo, un teórico cuyos escritos los Subhombres hacen circular clandestinamente de mano en mano. La posesión de literatura cordonita es penada con 40 años de trabajos forzados en los campos de reeducación (en realidad campos de concentración) de la Luna o del sudoeste de Estados Unidos. Al momento de comenzar el relato en esos campos viven, literalmente, millones de personas.
La cuestión de la circulación de los escritos de Cordon es interesante. Dije más arriba que “pasan clandestinamente de mano en mano” y esa frase da la idea de una circulación subterránea y desinteresada. Sin embargo no es así, no es desinteresada. Los escritos se venden, y los hay incluso de distintos precios (según su longitud y calidad). La distribución y venta sigue los mismos patrones que hoy en día se atribuyen a la venta de derogas ilegales. Hay una escena muy reveladora a ese respecto, en ella Nick Appleton (uno de los protagonistas, un Antiguo que casi sin quererlo se transforma en Subhombre) va a comprar un escrito de Cordon y quien se lo vende viste, habla y se comporta como podría hacerlo un vendedor de droga en una película policial mediocre de nuestros días. Hasta se menciona aquello de que “el primero es de regalo, el segundo se cobra” (en referencia a los escritos cordonitas). La idea de Dick es que hay un circuito de venta de productos ilegales, que se dedica a su tráfico sin importar la naturaleza de los productos que vende: droga o escritos cordonitas es lo mismo para ellos.
Hay otra idea que atraviesa la novela y es ésta: en general los hombres no rigen su conducta por las grandes causas, que sólo son atribuidas después por los historiadores. Lo que los hombres quieren en verdad es vivir un poco mejor y ésa es toda su motivación (no digo que yo esté de acuerdo o en desacuerdo con esta idea, tampoco afirmo que Dick la creyera, pero es una convicción muy repetidamente expresada por los protagonistas, ya sea por sus palabras o por sus actos). Nick Appleton se hace Subhombre sólo por estar cerca de la mujer que ama, el máximo gobernante de la Tierra, un Inusual telépata, actúa sólo por impulsos, guiado por el odio a su ex mujer y el desprecio a sus subordinados (en su mayoría Nuevos Hombres).
Pero además de su profeta (Eric Cordon), los Subhombres tienen también su Mesías (el paralelismo religioso es de Dick). Este Mesías es Thors Provoni, un Antiguo que ha robado una nave espacial interestelar para buscar, según su propia declaración, alguna raza alienígena que libere a los Antiguos de la opresión. Al cominezo de la acción han pasado más de diez años desde la partida de Provoni y sólo sus más fieles seguidores creen que alguna vez regresará. De tanto en tanto el gobierno difunde la noticia de que lo han encontrado y destruido, pero todos saben que eso es falso.
La primera parte de la novela describe este entorno social, ora desde el punto de vista de los Antiguos (especialmente de Nick Appleton), ora desde el punto de vista del gobierno. Los acontecimientos se precipitan en la segunda parte cuando se descubre que lo que nadie creía que fuera ya a suceder ha ocurrido finalmente: Provoni está de regreso con la ayuda prometida. En dos mensaje Thors Provoni anuncia que regresa a la Tierra acompañado por un representante del planeta Frolik 8, un alienígena extremadamente poderoso que derrocará al gobierno de los Inusuales y los Nuevos Hombres y que devolverá a los Antiguos su dignidad. ¿Será cierto? ¿Será un truco? Ésas son las preguntas que se hace el gobierno a la vez que comienza a actuar, muchas veces sin ton ni son. Millones de Subhombres son encarcelados y luego liberados; Appleton es condenado a muerte, pero luego es indultado y mientras tanto la pregunta que todos se hacen es ¿viene realmente Provoni? ¿trae la ayuda prometida? Para saber las respuestas habrá que leer la novela. Tal vez no sea la mejor de Dick, pero ciertamente no está nada mal.
4.10.05
A Scanner Darkly
En las primeras líneas del primer capítulo nos encontramos con Jerry Fabin, quien cree tener su cuerpo y su casa invadidos por insectos. Todo el primer capítulo habla de Jerry y de su denodada lucha contra estos pequeños y molestos invasores. El lector, inconcientemente, se prepara para ver a Jerry como el protagonista de la novela. Pero ¡sorpresa! al segundo capítulo Jerry desaparece y jamás regresa. Los protagonistas son otros y sólo una o dos veces mencionan a Jerry y que fue de él. Extraordinario toque de Dick, que nos habla así de la fragilidad de la vida, nos dice que todos podemos desaparecer bruscamente en cualquier momento. Y esto vale especialmente para los protagonistas de esta novela, absorbidos completamente por el mundo de la droga. Pues de eso se trata la novela: del mundo y el submundo de la droga, aunque narrado a la manera de Dick, es decir, con humor ácido, ingenio e inteligencia sin par.Se "roba" la novela Bob Arctor, uno de los muchachos de la droga. Arctor es en realidad un agente encubierto de la policía que trabaja para llegar hasta los grandes traficantes. Pero como la policía es corrupta y está infiltrada por espías, Arctor debe ocultar su identidad ante sus propios jefes y al dar sus informes se disfraza y usa el nombre clave de "Fred". De modo que ante el grupo de adictos que espía, y del que forma parte, Arctor muestra su verdadera personalidad, pero al informar a sus superiores de la policía debe disfrazarse y ser solamente "Fred". De hecho, todos los policías aparecen disfrazados y ninguno conoce la verdadera personalidad del otro.
La novela alcanza su clímax cuando los superiores de "Fred" le ordenan vigilar a Arctor y recoger pruebas que permitan enviarlo a la cárcel. Para saber qué es lo que sucede entonces, hay que leer la novela, un verdadero placer (aunque el final sea un poco deprimente).
3.10.05
Tiempo de Marte
Una de las mejores novelas de Dick, lo que equivale a decir una de las mejores novelas de ciencia-ficción de todos los tiempos. En un futuro cercano, Marte ha sido colonizado por los humanos, que desplazan fácilmente a los habitantes originales planeta. Los marcianos de Dick son una raza humanoide en vías de extinción, reducidos a grupos nómades que vagan por desiertos inhóspitos.Esta descripción puede recordar tal vez la visión de Bradbury en Crónicas Marcianas, pero nada está más lejos de la realidad. Al contrario de la visión romántica y dulzona de Bradbury, tenemos aquí a un grupo de pioneros luchando a brazo partido (y perdiendo) contra un planeta hostil.
Resumen: Arnie Kott, líder del Sindicato de los Trabajadores del Agua de Marte, necesita conocer el futuro para adelantarse a cierta especulación inmobilaria. Al mismo tiempo, Manfred es un niño autista recluido en un centro médico y uno de los psiquiatras que lo tratan tiene la teoría de que su autismo está causado por cierto tipo de desplazamiento temporal, que le impide a Manfred comunicarse con el mundo que lo rodea. Al saberlo, Arnie concibe la idea de compensar este desfasaje tempooral para comunicarse con Manfred, a quien ve como el oráculo que le abrirá las puertas del futuro.
Este resumen es escueto y no le hace honor a la novela, en la que campean brillantemente todos los temas y obsesiones de Dick: la esquizofrenia, la naturaleza de la realidad y del tiempo, el odio, las drogas, el amor, la vida y la muerte. Es Marte en el futuro cercano, pero podría ser aquí y ahora.
