2.2.10

El Modelo Jonás

El Modelo Jonás - Ian Watson - Ultramar Editores, Barcelona, 1990 - Título original: The Jonah Kit, año 1975 - Traducción: Cristina Macía.

[El título original contiene un juego de palabras bilingüe, relacionado con la trama del relato. En inglés, kit es equipo o conjunto de herramientas, en ruso (si creemos a Watson) significa ballena. Así que The Jonah Kit es, a la vez, el equipo Jonás y la ballena de Jonás.]

Resumen: La acción transcurre en la Tierra, a fines del siglo XX (la fecha no se especifica) en plena Guerra Fría. (El autor, por supuesto, no podía imaginar que menos de quince años después de publicado el relato original caería el muro de Berlín.)

Al comienzo, el relato nos muestra en paralelo cuatro grupos de personajes que en principio actáun de modo independiente, pero que luego terminarán influyéndose mutuamente.

Por un lado tenemos a Paul Hammond (con su esposa y sus dos colaboradores). Hammond, en su momento ganador del Premio Nobel, es un astrónomo norteamericano de gran prestigio, a la vez que egocéntrico y famélico de publicidad personal. Los primeros capítulos de la novela nos lo muestran dirigiendo un radiotelescopio en México en el preciso momento en que sus observaciones han confirmado un descubrimiento extraordinario: nuestro Universo, esencialmente, no existe.

Hasta donde puedo entender, el descubrimiento de Hammond (el Teorema de Hammond, como se lo llega a llamar en la novela) diría así: la expansión del Universo se revirtió poco después del Big Bang y dejó tras de sí un Universo casi vacío, apenas poblado por unos pocos agujeros negros. Esos agujeros negros son nuestros quarks y ese Universo vacío es el nuestro.

Hammond asegura que sus observaciones prueban que el Big Bang fue un acontecimiento único e irrepetible, que Dios existe y que creó un Universo, pero que ese Universo creado no es el nuestro. El Universo creado por Dios es aquel Universo cuya expansión se revirtió y que se marchó vaya a saber se dónde dejando tras de sí un fantasma, un falso Universo que sigue existiendo por mera inercia (nosotros incluidos en él). Una teoría que es una rara alternativa entre el ateísmo y el deísmo: Dios existe, pero está en otra parte.

En lugar de anunciar su descubrimiento en ámbitos académicos, Hammond (como ya dije, necestado de publicidad personal) decide dar una conferencia de prensa y anunciarlo del modo más sensacionalista posible.

Por otro lado tenemos al Dr. Kapelka, un científico soviético que dirige un proyecto secreto en una isla cercana al Japón. Se trata del Proyecto Jonás, que tiene como objetivo imprimir la personalidad de un ser humano en el cerebro de un cachalote. (La metáfora es evidente: Jonás, un hombre dentro del cuerpo de una ballena.) La finalidad es puramente militar: un ejército de ballenas con inteligencia humana le daría a la URSS el control del océano.

[Tal vez sea una ironía del autor que el científico norteamericano encuentre una demostración empírica del ateísmo, mientras que el proyecto soviético tome su denominación de una metáfora bíblica.]

El primer experimento del proyecto fue imprimir en el cerebro de un bebé humano la mente de un cosmonauta. En el ahora de la novela ese bebé tiene ya seis años y se ha transformado en una mezcla de cosmonauta esquizoide con niño autista. Con la ayuda de un guardaespaldas, el niño huye del proyecto y llega hasta Japón, donde pide asilo político en la embajada norteamericana.

Aquí aparece el tercer grupo de personajes: los miembros de la embajada que tienen que decidir qué hacer con este niño y que pronto verán que la situación se les va de las manos.

El cuarto grupo son los cachalotes mismos. Varios capítulos (bastante originales) están escritos desde el punto de vista de la ballena que lleva en su cerebro la sobreimpresión de una mente humana.

Gracias a Jonás, los soviéticos descubren que los cachalotes se reúnen en grupos de pensamiento común que les permiten potenciar sus capacidades más allá de lo que es posible para cualquier computadora creada por el hombre (o la mujer). Aliados con los norteameicanos, los soviéticos alimentan esa computadora con los datos de Hammond. La reacción que esto provoca lleva a un final inesperado, abierto a toda clase de especulaciones.

La novela es ágil e interesante. Toca temas profundos, como la naturaleza de la realidad (aparecen por allí el Gato de Schrödinger y el Teorema de Gödel) sin llegar por ello a ser discursiva ni lenta. Algunos personajes parecen un poco estereotipados (el científico egocéntrico, la esposa aburrida, el comisario soviético), pero eso no le quita credibilidad. Realmente, muy buena.

4.1.10

Embajada Alienígena

Embajada Alienígena - Ian Watson - Ultramar Editores, Barcelona, 1990 - Título original: Alien Embassy; año 1977. Traducción de Alberto Solé.


Resumen: La acción transcurre en la Tierra en el año 2170 (es decir, dos siglos en el futuro, según la perpectiva del autor). A fines del siglo XX la sociedad industrial colapsó y del caos resultante ha surgido un nuevo orden social en el que ya no existen gobiernos nacionales, ni políticos, ni ejércitos. La superpoblación ha sido eliminada gracias a un eficiente control de la natalidad, no hay hambre, ni guerras y ya no hay contaminación ni explotación indiscriminada de los recursos naturales. La gente vive existencias sencillas y felices en pequeñas aldeas de las que nunca salen. En apariencia, tal vez, una utopía.

Este "milagro" se ha logrado gracias a la ayuda de alienígenas de otras estrellas. Y no es que hayan viajado hasta nosotros físicamente (o que nosotros hayamos viajado hasta ellos). La comunicación es mental, gracias a la proyección del cuerpo astral.

En el universo de este relato, el yoga, la astromancia (la proyección del cuerpo astral), la acupuntura y otras disciplinas orientales son en realidad instrucciones que los alienígenas nos han estado enviando telepáticamente durante siglos (y que durante siglos fueron mal comprendidas) para que aprendamos a entrar en contacto con ellos. Cuando finalmente esas instrucciones fueron entendidas, los alienígenas nos enseñaron Ecología Social, la disciplina que logró sanear la Tierra.

Son tres las especies alienígenas que están en contacto con nosotros, pero no todos los humanos tienen la capacidad de entrar en comunicación con ellos. Las personas con las habilidades adecuadas son buscadas a lo largo de todo el mundo y reunidas en sendas "embajadas alienígenas" desde las que la comunicación se produce (siempre son parejas las que se comunican pues es sólo durante el acto sexual que se libera la energía suficiente para establecer la comunicación).

Todo el sistema de comunicación alienígena es controlado por el Bardo (siglas en ingés de Oficina para la Investigación Astromántica y la Organización del Desarrollo), que actúa a la vez como gobierno mundial, y cuya estructura parece inspirada la China maoísta. El Bardo mantiene un estricto control y es, en realidad, una tiranía ¿benevolente? que no admite disidencias (los pocos disidentes son desterrados a la Antártida).

La protagonista y relatora de la historia es Lila Makindi, una joven africana que es encontrada apta para realizar viajes astrales. El relato acompaña a Lila en sus primeros años, su descubrimiento por los funcionarios del Bardo en su aldea de África y su entrenamiento para entrar en contacto con los alienígenas del planeta Asura.

Pero pronto Lila descubre por accidente que tales alienígenas no existen, que se trata sólo de una fachada para que la gente no conozca la cruda y desesperante verdad: que el Bardo lucha una guerra sin cuartel por la supervivencia de la raza humana (y que, como padre benevolente, el oculta esta verdad, que los probres seres comunes no podríamos soportar).

Sabemos luego (como sabe Lila) que la guerra es también una fachada y que el objetivo real del Bardo (un objetivo que sólo una reducida élite conoce) es muy diferente: no es la comunicación con alienígenas pacíficos, ni es la guerra. Es un objetivo que, a la larga, terminará con la especie humana.

Aunque por momentos la novela es, para mi gusto, demasiado discursiva (largos párrafos explicando teorías físicas o filosóficas, que podrían ser dosificados en una novela más larga, donde los conceptos se "vean" en lugar de ser explicados), la verdad es que se trata de un libro bastante bueno. Una pregunta queda flotando en la mente del lector (reforzada, tal vez inútilmente, por el epílogo de la novela): no hay hambre, no hay guerras, no hay contaminación, pero ¿vale la pena?

15.10.09

Los Humanoides

Los Humanoides - Jack Williamson - Ultramar Editores, Barcelona, 1990 - Título original: The Humanoids, año 1948. Traducción: Rafael Marín Trechera.


Resumen: El volumen contiene dos relatos, De Brazos Cruzados, que es un cuento largo y Los Humanoides, escrito algunos años después, y que es una reelaboración, en forma de novela, del mismo tema del cuento pero con la incorporación de elementos nuevos. (Además de un apéndice en el que el autor apunta algunas cuestiones personales acerca de la elaboración de ambos relatos.)

Los humanoides del título son robots, todos iguales, perfectos, elegantes y cuasi-indestructibles, dirigidos por radio (instantánea, ultralumínica) por una computadora ubicada en un lejano planeta. Tanto la computadora como los robots fueron creados por un científico (humano, en esta historia no hay alienígenas) con el objetivo de terminar con la guerra y el sufrimiento.

Los humanoides están guiados por la Primera Ley: servir a la Humanidad y preservar a todos los seres humanos de cualquier daño y sufrimiento. Parece muy bueno, pero los humanoides llevan la aplicación de la Ley hasta el último extremo. Todo ser humano tiene a su lado un guardián robótico que le impide realizar cualquier actividad peligrosa, pero casi todas las actividades humanas implican el riesgo de un daño físico o de algún grado de sufrimiento emocional: andar en bicicleta (podemos caernos), manejar automóviles, ver una película (puede ponernos tristes), comer un helado (aumenta la glucosa en la sangre), trabajar, coser, abrir una puerta, abrir una ventana, subir una escalera, etc., etc. son todas actividades que quedan prohidas por su peligro potencial.

Bajo el dominio de los humanoides los humanos se vuelven niños recluidos en habitaciones acolchadas (las paredes duras son peligrosas), alimentados en la boca y condenados a jugar con cubos de gomaespuma. A quienes sienten sufrimiento por ese trato, o bien se les inyecta euforida (una droga que provoca amnesia y una alegría leve y atontada) o bien se les lava el cerebro mediante una hábil cirugía.

Tanto De Brazos Cruzados como Los Humanoides ralatan la llegada de los robots a un planeta humano y las consecuencias de esa llegada. En De Brazos Cruzados (que creo que es el mejor relato de ambos) conocemos el punto de vista de un comerciante local que ve cómo su negocio primero, y su ciudad después, quedan paralizadas, atrapadas en los brazos protectores de los robots perfectos. Un débil intento de resistencia es fácilmente anulado y el comerciante concluye que sólo puede quedarse de brazos cruzados para el resto de su vida.

En Los Humanoides se agrega el tema de los poderes paranormales. Un grupo de humanos desarrolla la telequinesis, la telepatía, la teleportación, etc. para luchar contra los humanoides (que son incapaces de adquirir poderes de ese tipo). La lucha es larga y difícil, pero finalmente los humanos son derrotados. A todos les lava el cerebro y terminan ayudando a los humanoides a extenderse a otras galaxias.

En ambos casos el final es pesimista y deprimente: los humanos terminan siendo tristes marionetas de los robots. Podríamos decir que el relato es una advertencia sobre los peligros de la tecnología, o sobre los peligros de dejar nuestras decisiones en manos de una computadora. Tal vez sea así, pero, fundamentalmente diría que un relato de ciencia ficción bastante bueno.

Nota: cualquier comparación entre la Primera Ley de Williamson y las Tres Leyes de la Robótica de Asimov queda a cargo de los lectores. Observemos que Asimov nunca llevó la conclusión de sus leyes hasta el extremo en que sí lo hace Williamson: "la mejor forma de evitar que los humanos sufran daño es reducirlos a la inacción" (convengamos en que la Humanidad ha mostrado a lo largo de la historia una firme tendencia a dañarse a sí misma). Esa conclusión extrema, que Asimov no asume, sí aparece en la película Yo Robot, basada en los relatos "robóticos" de Asimov.

1.10.09

¡Recortado!

Quiero comentar aquí una curiosidad relativa a dos ediciones diferentes del muy bonito cuento Las Formas, de J. H. Rosny aîné. Comenzaré por reseñar el relato en sí:

Las dos primeras líneas nos sitúan en el lugar y la época de la acción. Dicen así: Faltaban mil años para el nacimiento de ese centro de la civilización del cual surgirían más tarde Nínive, Babilonia y Ecbatana. En la historia, una tribu nómade se encuentra en el llamado bosque de Kzur con con un grupo de seres extraños (¿tal vez de origen extraterrestre?). Estos seres tienen formas de cilindros, conos y prismas y atacan a las tribus (con lo que, después se adivina, son descargas eléctricas) y matan a muchos de ellos.

Después de que varias tribus tienen encuentros similares, los jefes piden consejo a Bakhun, una especie de sabio que ha descubierto las ventajas de la vida sedentaria. (Nota marginal: parece insinuarse en el relato que el descubrimiento de la agricultura, la construcción de casas de piedra, etc. es fruto de la inventiva de un único individuo y no una construcción colectiva gradual, idea que me parece que es errónea, pero que no afecta la calidad del relato).

Bakhun dedica mucho tiempo (quizás años) a estudiar a estas formas, con un método científico que ya podría envidiar Galileo miles de años despúes. Bakhun descubre que las formas (a las que él bautiza Xipehuz) son seres inteligentes, que se comunican entre sí, educan a sus hijos, etc. Descubre además que hay una frontera invisible que los Xipehuz no pueden o no quieren cruzar, pero que esa frontera se va extendiendo a medida que su población crece. Basado en esto, Bakhun calcula que, si no se hace nada, al cabo de unas pocas décadas los Xipehuz habrán conquistado el planeta.

Después de algunos experimentos Bakhun descubre también que los Xipehuz tienen un punto débil, un talón de Aquiles (claro que él no lo llama así, Homero todavía no había nacido) y que se los puede matar si se los golpea allí, en ese "talón", con un instrumento filoso. Las tribus nómades se organizan entonces en una expedición militar para destruir a los Xipehuz.

Tengo, como dije antes, dos ediciones del cuento, una de ellas está incluida en El Péndulo Nº 1, tercera época (año 1990) y la otra en Antología de Ciencia Ficción (selección de Damon Knight), Ediciones Orbis (1986), que es el libro nº 27 de la colección de "libros azules" de Hyspamérica.

Ambas ediciones coinciden hasta que el relato llega al punto en que se organiza la expedición militar. Ambos coinciden en cuanto al relato del comienzo de la batalla, que está contado en primera persona por el propio Bakhun. En un punto, la edición de Hypamérica (que fue la primera que leí, hace ya muchos años) dice:

En el calor del mediodía mi hijo Surdar [...] vino a decirme que por cada Xipehuz destruido habían perecido una docena de los nuestros. [...] Recordándome a mí mismo el número de combatientes de nuestros ejércitos, que sumaban un total de ciento cuarenta mil, y sabiendo que los Xipehuz eran alrededor de cuatro mil, me dije que más de una tercera parte de nuestos guerreros moriría, pero que la Tierra pertenecería al hombre.

-Por lo tanto es una victoria -murmuré trsitemente.

Siguen tres asteriscos y luego la mención de que los Xipehuz ya no existen y un lamento de Bakhun por la destrucción de una raza inteligente.

Bakhun aparece aquí como el científico esencialmente pacifista que, muy a su pesar, le ha dado al ejército el conocimiento que necesita para ganar la guerra, pero que no ha participado personalmente en ella (sólo ha recibido las noticias del frente de batalla).

La edición del El Péndulo (que leí hace pocos meses) es bastante diferente. Después de -Por lo tanto es una victoria -murmuré trsitemente. Sigue:

Pero mientras meditaba estas cosas el fragor de la batalla sacudía el bosque con mayor violencia; luego grandes masas de guerreros reaparecieron, y todos huían hacia la frontera con gritos de desesperación.

Los Xipehuz descubren una estrategia para proteger su punto débil y comienzan a revertir el resultado de la batalla. Sigue un largo relato (que la edición de Hyspamérica omite o, si se quiere, reemplaza por tres asteriscos) en la que se describen las estrategias y contraestrategias de cada bando a lo largo de varios días de combates en los que Bakhun interviene activamente planificando, dirigiendo, alentando y combatiendo en persona. Esto nos deja una imagen de Bakhun muy diferente de que la que quedaba en el relato de Hyspamérica.

Luego de todo esta descripción bélico, la versión de El Péndulo termina de la misma forma que la de Hyspamérica, con la declaración de que los Xipehuz han muerto y con el lamento de Bakhun por la necesidad de esa matanza.

¿Por qué la versión de Hyspamérica está recortada? ¿Para dejar esa imagen de Bakhun como antecesor de los físicos que milenios después diseñaron la bomba atómica? ¿O meramente porque sino el libro habría tenido demasiadas páginas? ¿Ideología o mero mercantilismo? Lo dejo a la decisión de los lectores.

20.8.09

El fin del mundo

En Memorias Encontradas en una Bañera (1961) el genial Stanislaw Lem imagina que la civilización humana colapsa como consecuencia de la destrucción de todo el papel existente sobre la Tierra. En pocas semanas esta papiriólisis (provodada por una sustancia traída accidenalmente desde otro planeta) elimina todos los libros, registros, papel moneda, etc. y la civilización, tal como la conocemos, desaparece por largo tiempo.

Debemos entender que Lem escribía en una época en la que los registros informáticos eran muy escasos y específicos y por lo tanto la destrucción masiva del papel habría, en efecto, provocado el caos.

Unas tres décadas después que Lem otras personas pergeñaron una variante de la papiriólisis, menos creativa y menos literaria: la llamaron efecto Y2K.

3.7.09

Los Hijos de Nuestros Hijos

Los Hijos de Nuestros Hijos - Clifford D. Simak - Ediciones Martínez Roca, Buenos Aires, 1976 - Título original: Our children's children, año 1974. Traducción: Horacio González Trejo.



Resumen: La acción comienza (más o menos hacia 1975) de un modo enigmático: en el jardín de una casa de campo en Estados Unidos se abre la que parece ser (y en cierto modo, es) la boca de un túnel del cual comienzan a salir, lenta y tranquilamente, decenas, cientos, miles de personas. Estas personas son seres humanos de aspecto normal, sólo que con ropas extrañas y un modo también extraño de hablar.

Pronto se sabe que túneles similares se han abierto por todo el mundo y que los que salen de ellos son refugiados del futuro. A fines del siglo XXV la Tierra será invadida por alienígenas feroces, extremadamente inteligentes y crueles, con un aspecto que recuerda la cruza entre un jabalí y un pulpo, y que usan a nuestro planeta como coto de caza. Incapaces de resistirlos, los humanos del siglo XXV deciden evacuar todo el planeta (unas dos mil millones de personas) y, como por suerte han descubierto el modo de viajar en el tiempo (aunque sólo hacia el pasado), deciden irse al siglo XX.

Hay en este punto de la historia una idea que me suena a un mensaje militarista nada disimulado: uno de los voceros de los refugiados le explica al presidente de EE.UU. que ellos, en el siglo XXV, habían logrado vivir en paz y armonía, que ya no tenían armas y habían olvidado lo que era la violencia, y que es por eso que no pudieron enfrentarse a los invasores. De hecho, un invasor logra cruzar por el túnel del tiempo y no puede enfrentarse a las armas del ejército, por lo que huye.

Se sabe también que estos refugiados no tienen la intención de quedarse definitivamente en el siglo XX, sino que para ellos es sólo un lugar de paso en el camino hacia su verdadero objetivo: su intención es instalarse en la Tierra en el año veinte millones antes de Cristo. Su paso por el siglo XX es sólo para pedir ayuda con algunas cuestiones técnicas que necesitan resolver antes de llegar a su lugar (o tiempo) de destino.

Todo esto se nos va revelando en pequeños capítulos que muestran siempre una acción, o un diálogo, puntual. Los capítulos son breves (el más breve tiene menos de una página, el más largo apenas llega a diez) y la acción desde que comienza hasta que termina abarca no más de una semana.

En contraste con la trama, que involucra la población de dos mundos y abarca literalmente millones de años, los lectores sólo "vemos" lo que ocurre durante unos pocos días de los alrededores de 1975 en algunos sitios específicos de Estados Unidos (especialmente en el despacho del presidente de ese país).

Tal vez la novela no está mal, pero no he podido dejar de sentir que le falta "algo", que es demasiado tranquila. Todo es demasiado suave y desapasionado. Miles de millones de personas huyen de su planeta perseguidos por depredadores feroces e inteligentes, pero lo hacen caminando tranquilamente, y a los que les toca cruzar en último lugar los túneles del tiempo lo aceptan sin insinuar protesta. Esos miles de millones llegan a un planeta ya superpoblado y hambriento, pero el presidente de EE.UU. dice "son los hijos de nuestros hijos, debemos ayudarlos" y nadie chista. La protesta más radicalizada y violenta consiste en mostrar unos carteles frente a la Casa Blanca. Hasta una historia de amor que por allí aparece (un amor clandestino, pero entre dos personas solteras, el vocero presidencial y su secretaria) es anodina y carece de toda pasión. Y el único corrupto de toda la novela será burlado por el presidente (quien hasta se sentirá culpable por ello). Son todos demasiado amables, demasiado tranquilos, demasiado organizados, demasiado desinteresados. No parecen humanos.

1.5.09

El mejor

¿Cuál es el mejor autor de ciencia-ficción? ¿Cuál es la mejor novela? ¿Cuál es el mejor cuento? Son preguntas que de tanto en tanto aparecen por acá y por allá, pero que, me parece, no tienen una respuesta definida. Es cierto que hay algunos criterios objetivos que se pueden esgrimir a favor o en contra de uno u otro candidato a ser el "mejor", pero la verdad es que cada lector tiene su propia respuesta (e inclusive esa respuesta varía en cada uno a lo largo del tiempo y de las circunstancias de la vida).

Leí alguna vez que en una encuesta, hecha entre lectores de revistas de ciencia ficción de Estados Unidos (tal vez lectores de una revista específica, no lo recuerdo bien), se eligió a "Anochecer" de Isaac Asimov como el mejor cuento de CF de la historia. Un juicio, en mi opinión, bastante exagerado: aunque "Anochecer" no es un mal cuento (de lo mejorcito dentro de la producción de Asimov), creo que está muy lejos de ser el mejor de la historia.

Es probable que "Anochecer" ganara esta distinción, no tanto por su calidad como por la cantidad de seguidores de Isaac Asimov. Como Asimov es un escritor lineal, ingenioso y fácil de leer, sus lectores son legión y son muchos quienes lo tienen como su preferido (principalmente quienes no se han adentrado en las profundidades de autores más complejos y profundos). (Yo mismo, a los 15 o 16 años, tenía a Asimov como mi favorito y el "Asimovia" del nombre del blog es un homenaje a ese recuerdo.)

El propio Asimov no estaba muy de acuerdo con ese juicio y consideraba a su cuento "La última pregunta" como el mejor que había escrito (¿y el mejor de toda la historia?).

Tal vez debería terminar esta entrada diciendo cuál es para mí el mejor cuento de la historia. La verdad es que no podría hacerlo, son muchos los cuentos que me gustaron, en distintos momentos y por distintos motivos (entre ellos, por ejemplo, casi cualquiera de los de Cordwainer Smith o muchos de los de Philip K. Dick). Pero en beneficio de la brevedad, sólo haré referencia a uno: se trata de "El hombre que volvió" de James Tiptree Jr, publicado el número 4 (de la segunda época) de la revista "El Péndulo" (octubre de 1981).

No relataré el cuento, me limitaré a transcribir el final (y la calidad del cuento se revela en el hecho de que conocer el final no le quita ni un ápice al placer de su lectura):

Y su corazón gritaba, se desgañitaba casi sin pulmones, mientras sus piernas forcejeaban y resbalaban, mientras sus pies frenaban y patinaban y se hincaban y se soltaban, mientras él braceaba, tironeaba, empujaba, luchaba en el vendaval de la caída temporal a través del espacio, a través del tiempo, al final de la senda más larga que hubo jamás: la senda por la que John Delgano volvió.

(Y sin tanto forcejeo, sin tanta lucha, ni tanto vendaval del espacio-tiempo, es así como yo, humilde servidor, he vuelto al blog.)

(El cuento termina en realidad con las palabras "La senda por la volvió John Delgano", pero me gusta más el ritmo de la frase "La senda por la John Delgano volvió".)