15.10.09

Los Humanoides

Los Humanoides - Jack Williamson - Ultramar Editores, Barcelona, 1990 - Título original: The Humanoids, año 1948. Traducción: Rafael Marín Trechera.


Resumen: El volumen contiene dos relatos, De Brazos Cruzados, que es un cuento largo y Los Humanoides, escrito algunos años después, y que es una reelaboración, en forma de novela, del mismo tema del cuento pero con la incorporación de elementos nuevos. (Además de un apéndice en el que el autor apunta algunas cuestiones personales acerca de la elaboración de ambos relatos.)

Los humanoides del título son robots, todos iguales, perfectos, elegantes y cuasi-indestructibles, dirigidos por radio (instantánea, ultralumínica) por una computadora ubicada en un lejano planeta. Tanto la computadora como los robots fueron creados por un científico (humano, en esta historia no hay alienígenas) con el objetivo de terminar con la guerra y el sufrimiento.

Los humanoides están guiados por la Primera Ley: servir a la Humanidad y preservar a todos los seres humanos de cualquier daño y sufrimiento. Parece muy bueno, pero los humanoides llevan la aplicación de la Ley hasta el último extremo. Todo ser humano tiene a su lado un guardián robótico que le impide realizar cualquier actividad peligrosa, pero casi todas las actividades humanas implican el riesgo de un daño físico o de algún grado de sufrimiento emocional: andar en bicicleta (podemos caernos), manejar automóviles, ver una película (puede ponernos tristes), comer un helado (aumenta la glucosa en la sangre), trabajar, coser, abrir una puerta, abrir una ventana, subir una escalera, etc., etc. son todas actividades que quedan prohidas por su peligro potencial.

Bajo el dominio de los humanoides los humanos se vuelven niños recluidos en habitaciones acolchadas (las paredes duras son peligrosas), alimentados en la boca y condenados a jugar con cubos de gomaespuma. A quienes sienten sufrimiento por ese trato, o bien se les inyecta euforida (una droga que provoca amnesia y una alegría leve y atontada) o bien se les lava el cerebro mediante una hábil cirugía.

Tanto De Brazos Cruzados como Los Humanoides ralatan la llegada de los robots a un planeta humano y las consecuencias de esa llegada. En De Brazos Cruzados (que creo que es el mejor relato de ambos) conocemos el punto de vista de un comerciante local que ve cómo su negocio primero, y su ciudad después, quedan paralizadas, atrapadas en los brazos protectores de los robots perfectos. Un débil intento de resistencia es fácilmente anulado y el comerciante concluye que sólo puede quedarse de brazos cruzados para el resto de su vida.

En Los Humanoides se agrega el tema de los poderes paranormales. Un grupo de humanos desarrolla la telequinesis, la telepatía, la teleportación, etc. para luchar contra los humanoides (que son incapaces de adquirir poderes de ese tipo). La lucha es larga y difícil, pero finalmente los humanos son derrotados. A todos les lava el cerebro y terminan ayudando a los humanoides a extenderse a otras galaxias.

En ambos casos el final es pesimista y deprimente: los humanos terminan siendo tristes marionetas de los robots. Podríamos decir que el relato es una advertencia sobre los peligros de la tecnología, o sobre los peligros de dejar nuestras decisiones en manos de una computadora. Tal vez sea así, pero, fundamentalmente diría que un relato de ciencia ficción bastante bueno.

Nota: cualquier comparación entre la Primera Ley de Williamson y las Tres Leyes de la Robótica de Asimov queda a cargo de los lectores. Observemos que Asimov nunca llevó la conclusión de sus leyes hasta el extremo en que sí lo hace Williamson: "la mejor forma de evitar que los humanos sufran daño es reducirlos a la inacción" (convengamos en que la Humanidad ha mostrado a lo largo de la historia una firme tendencia a dañarse a sí misma). Esa conclusión extrema, que Asimov no asume, sí aparece en la película Yo Robot, basada en los relatos "robóticos" de Asimov.

1.10.09

¡Recortado!

Quiero comentar aquí una curiosidad relativa a dos ediciones diferentes del muy bonito cuento Las Formas, de J. H. Rosny aîné. Comenzaré por reseñar el relato en sí:

Las dos primeras líneas nos sitúan en el lugar y la época de la acción. Dicen así: Faltaban mil años para el nacimiento de ese centro de la civilización del cual surgirían más tarde Nínive, Babilonia y Ecbatana. En la historia, una tribu nómade se encuentra en el llamado bosque de Kzur con con un grupo de seres extraños (¿tal vez de origen extraterrestre?). Estos seres tienen formas de cilindros, conos y prismas y atacan a las tribus (con lo que, después se adivina, son descargas eléctricas) y matan a muchos de ellos.

Después de que varias tribus tienen encuentros similares, los jefes piden consejo a Bakhun, una especie de sabio que ha descubierto las ventajas de la vida sedentaria. (Nota marginal: parece insinuarse en el relato que el descubrimiento de la agricultura, la construcción de casas de piedra, etc. es fruto de la inventiva de un único individuo y no una construcción colectiva gradual, idea que me parece que es errónea, pero que no afecta la calidad del relato).

Bakhun dedica mucho tiempo (quizás años) a estudiar a estas formas, con un método científico que ya podría envidiar Galileo miles de años despúes. Bakhun descubre que las formas (a las que él bautiza Xipehuz) son seres inteligentes, que se comunican entre sí, educan a sus hijos, etc. Descubre además que hay una frontera invisible que los Xipehuz no pueden o no quieren cruzar, pero que esa frontera se va extendiendo a medida que su población crece. Basado en esto, Bakhun calcula que, si no se hace nada, al cabo de unas pocas décadas los Xipehuz habrán conquistado el planeta.

Después de algunos experimentos Bakhun descubre también que los Xipehuz tienen un punto débil, un talón de Aquiles (claro que él no lo llama así, Homero todavía no había nacido) y que se los puede matar si se los golpea allí, en ese "talón", con un instrumento filoso. Las tribus nómades se organizan entonces en una expedición militar para destruir a los Xipehuz.

Tengo, como dije antes, dos ediciones del cuento, una de ellas está incluida en El Péndulo Nº 1, tercera época (año 1990) y la otra en Antología de Ciencia Ficción (selección de Damon Knight), Ediciones Orbis (1986), que es el libro nº 27 de la colección de "libros azules" de Hyspamérica.

Ambas ediciones coinciden hasta que el relato llega al punto en que se organiza la expedición militar. Ambos coinciden en cuanto al relato del comienzo de la batalla, que está contado en primera persona por el propio Bakhun. En un punto, la edición de Hypamérica (que fue la primera que leí, hace ya muchos años) dice:

En el calor del mediodía mi hijo Surdar [...] vino a decirme que por cada Xipehuz destruido habían perecido una docena de los nuestros. [...] Recordándome a mí mismo el número de combatientes de nuestros ejércitos, que sumaban un total de ciento cuarenta mil, y sabiendo que los Xipehuz eran alrededor de cuatro mil, me dije que más de una tercera parte de nuestos guerreros moriría, pero que la Tierra pertenecería al hombre.

-Por lo tanto es una victoria -murmuré trsitemente.

Siguen tres asteriscos y luego la mención de que los Xipehuz ya no existen y un lamento de Bakhun por la destrucción de una raza inteligente.

Bakhun aparece aquí como el científico esencialmente pacifista que, muy a su pesar, le ha dado al ejército el conocimiento que necesita para ganar la guerra, pero que no ha participado personalmente en ella (sólo ha recibido las noticias del frente de batalla).

La edición del El Péndulo (que leí hace pocos meses) es bastante diferente. Después de -Por lo tanto es una victoria -murmuré trsitemente. Sigue:

Pero mientras meditaba estas cosas el fragor de la batalla sacudía el bosque con mayor violencia; luego grandes masas de guerreros reaparecieron, y todos huían hacia la frontera con gritos de desesperación.

Los Xipehuz descubren una estrategia para proteger su punto débil y comienzan a revertir el resultado de la batalla. Sigue un largo relato (que la edición de Hyspamérica omite o, si se quiere, reemplaza por tres asteriscos) en la que se describen las estrategias y contraestrategias de cada bando a lo largo de varios días de combates en los que Bakhun interviene activamente planificando, dirigiendo, alentando y combatiendo en persona. Esto nos deja una imagen de Bakhun muy diferente de que la que quedaba en el relato de Hyspamérica.

Luego de todo esta descripción bélico, la versión de El Péndulo termina de la misma forma que la de Hyspamérica, con la declaración de que los Xipehuz han muerto y con el lamento de Bakhun por la necesidad de esa matanza.

¿Por qué la versión de Hyspamérica está recortada? ¿Para dejar esa imagen de Bakhun como antecesor de los físicos que milenios después diseñaron la bomba atómica? ¿O meramente porque sino el libro habría tenido demasiadas páginas? ¿Ideología o mero mercantilismo? Lo dejo a la decisión de los lectores.

20.8.09

El fin del mundo

En Memorias Encontradas en una Bañera (1961) el genial Stanislaw Lem imagina que la civilización humana colapsa como consecuencia de la destrucción de todo el papel existente sobre la Tierra. En pocas semanas esta papiriólisis (provodada por una sustancia traída accidenalmente desde otro planeta) elimina todos los libros, registros, papel moneda, etc. y la civilización, tal como la conocemos, desaparece por largo tiempo.

Debemos entender que Lem escribía en una época en la que los registros informáticos eran muy escasos y específicos y por lo tanto la destrucción masiva del papel habría, en efecto, provocado el caos.

Unas tres décadas después que Lem otras personas pergeñaron una variante de la papiriólisis, menos creativa y menos literaria: la llamaron efecto Y2K.

3.7.09

Los Hijos de Nuestros Hijos

Los Hijos de Nuestros Hijos - Clifford D. Simak - Ediciones Martínez Roca, Buenos Aires, 1976 - Título original: Our children's children, año 1974. Traducción: Horacio González Trejo.



Resumen: La acción comienza (más o menos hacia 1975) de un modo enigmático: en el jardín de una casa de campo en Estados Unidos se abre la que parece ser (y en cierto modo, es) la boca de un túnel del cual comienzan a salir, lenta y tranquilamente, decenas, cientos, miles de personas. Estas personas son seres humanos de aspecto normal, sólo que con ropas extrañas y un modo también extraño de hablar.

Pronto se sabe que túneles similares se han abierto por todo el mundo y que los que salen de ellos son refugiados del futuro. A fines del siglo XXV la Tierra será invadida por alienígenas feroces, extremadamente inteligentes y crueles, con un aspecto que recuerda la cruza entre un jabalí y un pulpo, y que usan a nuestro planeta como coto de caza. Incapaces de resistirlos, los humanos del siglo XXV deciden evacuar todo el planeta (unas dos mil millones de personas) y, como por suerte han descubierto el modo de viajar en el tiempo (aunque sólo hacia el pasado), deciden irse al siglo XX.

Hay en este punto de la historia una idea que me suena a un mensaje militarista nada disimulado: uno de los voceros de los refugiados le explica al presidente de EE.UU. que ellos, en el siglo XXV, habían logrado vivir en paz y armonía, que ya no tenían armas y habían olvidado lo que era la violencia, y que es por eso que no pudieron enfrentarse a los invasores. De hecho, un invasor logra cruzar por el túnel del tiempo y no puede enfrentarse a las armas del ejército, por lo que huye.

Se sabe también que estos refugiados no tienen la intención de quedarse definitivamente en el siglo XX, sino que para ellos es sólo un lugar de paso en el camino hacia su verdadero objetivo: su intención es instalarse en la Tierra en el año veinte millones antes de Cristo. Su paso por el siglo XX es sólo para pedir ayuda con algunas cuestiones técnicas que necesitan resolver antes de llegar a su lugar (o tiempo) de destino.

Todo esto se nos va revelando en pequeños capítulos que muestran siempre una acción, o un diálogo, puntual. Los capítulos son breves (el más breve tiene menos de una página, el más largo apenas llega a diez) y la acción desde que comienza hasta que termina abarca no más de una semana.

En contraste con la trama, que involucra la población de dos mundos y abarca literalmente millones de años, los lectores sólo "vemos" lo que ocurre durante unos pocos días de los alrededores de 1975 en algunos sitios específicos de Estados Unidos (especialmente en el despacho del presidente de ese país).

Tal vez la novela no está mal, pero no he podido dejar de sentir que le falta "algo", que es demasiado tranquila. Todo es demasiado suave y desapasionado. Miles de millones de personas huyen de su planeta perseguidos por depredadores feroces e inteligentes, pero lo hacen caminando tranquilamente, y a los que les toca cruzar en último lugar los túneles del tiempo lo aceptan sin insinuar protesta. Esos miles de millones llegan a un planeta ya superpoblado y hambriento, pero el presidente de EE.UU. dice "son los hijos de nuestros hijos, debemos ayudarlos" y nadie chista. La protesta más radicalizada y violenta consiste en mostrar unos carteles frente a la Casa Blanca. Hasta una historia de amor que por allí aparece (un amor clandestino, pero entre dos personas solteras, el vocero presidencial y su secretaria) es anodina y carece de toda pasión. Y el único corrupto de toda la novela será burlado por el presidente (quien hasta se sentirá culpable por ello). Son todos demasiado amables, demasiado tranquilos, demasiado organizados, demasiado desinteresados. No parecen humanos.

1.5.09

El mejor

¿Cuál es el mejor autor de ciencia-ficción? ¿Cuál es la mejor novela? ¿Cuál es el mejor cuento? Son preguntas que de tanto en tanto aparecen por acá y por allá, pero que, me parece, no tienen una respuesta definida. Es cierto que hay algunos criterios objetivos que se pueden esgrimir a favor o en contra de uno u otro candidato a ser el "mejor", pero la verdad es que cada lector tiene su propia respuesta (e inclusive esa respuesta varía en cada uno a lo largo del tiempo y de las circunstancias de la vida).

Leí alguna vez que en una encuesta, hecha entre lectores de revistas de ciencia ficción de Estados Unidos (tal vez lectores de una revista específica, no lo recuerdo bien), se eligió a "Anochecer" de Isaac Asimov como el mejor cuento de CF de la historia. Un juicio, en mi opinión, bastante exagerado: aunque "Anochecer" no es un mal cuento (de lo mejorcito dentro de la producción de Asimov), creo que está muy lejos de ser el mejor de la historia.

Es probable que "Anochecer" ganara esta distinción, no tanto por su calidad como por la cantidad de seguidores de Isaac Asimov. Como Asimov es un escritor lineal, ingenioso y fácil de leer, sus lectores son legión y son muchos quienes lo tienen como su preferido (principalmente quienes no se han adentrado en las profundidades de autores más complejos y profundos). (Yo mismo, a los 15 o 16 años, tenía a Asimov como mi favorito y el "Asimovia" del nombre del blog es un homenaje a ese recuerdo.)

El propio Asimov no estaba muy de acuerdo con ese juicio y consideraba a su cuento "La última pregunta" como el mejor que había escrito (¿y el mejor de toda la historia?).

Tal vez debería terminar esta entrada diciendo cuál es para mí el mejor cuento de la historia. La verdad es que no podría hacerlo, son muchos los cuentos que me gustaron, en distintos momentos y por distintos motivos (entre ellos, por ejemplo, casi cualquiera de los de Cordwainer Smith o muchos de los de Philip K. Dick). Pero en beneficio de la brevedad, sólo haré referencia a uno: se trata de "El hombre que volvió" de James Tiptree Jr, publicado el número 4 (de la segunda época) de la revista "El Péndulo" (octubre de 1981).

No relataré el cuento, me limitaré a transcribir el final (y la calidad del cuento se revela en el hecho de que conocer el final no le quita ni un ápice al placer de su lectura):

Y su corazón gritaba, se desgañitaba casi sin pulmones, mientras sus piernas forcejeaban y resbalaban, mientras sus pies frenaban y patinaban y se hincaban y se soltaban, mientras él braceaba, tironeaba, empujaba, luchaba en el vendaval de la caída temporal a través del espacio, a través del tiempo, al final de la senda más larga que hubo jamás: la senda por la que John Delgano volvió.

(Y sin tanto forcejeo, sin tanta lucha, ni tanto vendaval del espacio-tiempo, es así como yo, humilde servidor, he vuelto al blog.)

(El cuento termina en realidad con las palabras "La senda por la volvió John Delgano", pero me gusta más el ritmo de la frase "La senda por la John Delgano volvió".)

5.9.08

Playa de acero

Playa de Acero – John Varley – Ediciones B, Barcelona, 1997 – Título original: Steel Beach (1992). Traducción: Carlos Gardini.

Ha llegado el momento de cumplir una promesa que hice ya algún tiempo atrás (véase aquí), la promesa de hablar de la que, en mi opinión, es la mejor novela de John Varley: Playa de Acero.
La novela se enmarca en la llamada Historia de los Ocho Mundos (que a mí me gusta llamar el Universo de la Invasión). Para quienes no tengan deseos de abrir el enlace anterior y leer la referencia, recordaré aquí brevemente de qué se trata este Universo:

Hacia el año 2050, cuando la Humanidad ha comenzado a colonizar algunos planetas del Sistema Solar (y los viajes interestelares parecen irrealizables), inesperadamente llega a Júpiter una nave proveniente de las estrellas. En esta nave llegan los Invasores (siempre mencionados con mayúsculas en los relatos de Varley).

Estos Invasores son unos seres indescriptibles (una mujer, el único ser humano que estuvo en su presencia se volvió loca por la experiencia) que manejan el tiempo y el espacio con la misma facilidad con que nosotros manejamos un martillo. Los Invasores evolucionaron en un planeta gaseoso gigante y tienen congéneres en Júpiter, pero al llegar allí (suena irrespetuoso decir que llegaron a visitar a sus parientes, siendo seres que viajan por el tiempo como nosotros viajamos en tren) se enteran (o el verbo que se aplique a tales seres) de que en la Tierra los delfines y las ballenas están en peligro de extinción por culpa de los humanos.

Hay que aclarar aquí que los Invasores consideran que ellos se encuentran en el nivel superior de inteligencia, luego vienen las ballenas y los delfines (y otros seres similares evolucionados en otros planetas). A los humanos, las abejas y las hormigas no nos consideran seres inteligentes (aunque tengamos cierta capacidad de organización).

Es así que una nave se desprende de la nave madre que está llegando a Júpiter (esta nave madre tiene el tamaño de un planeta pequeño) y se dirige hacia la Tierra. Sin advertencia ni ultimátum, sin explosiones, sin que se sepa cómo, en apenas unas cuantas horas todas las obras humanas (edificios, puentes, sembrados, etc.) son borrados de la Tierra. Ni un ser humano muere por acción directa de los Invasores, pero en los meses subsiguientes casi todos los humanos que no han podido huir del planeta mueren por el hambre y las pestes.

Unos pocos cientos de miles logran huir a las colonias en el espacio. Los Invasores no los persiguen, sólo han querido librar a las ballenas y delfines de la plaga que los afectaba (nosotros). Eliminar a la Humanidad es para ellos más o menos equivalente a eliminar las pulgas de un perro, cuando lo hacemos no tenemos animosidad contra las pulgas, sólo cuidamos la salud del perro.

La Tierra queda libre de los humanos, quienes se instalan como pueden en Mercurio, Venus, la Luna, Marte, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón (los Ocho Mundos de marras, ya que no Júpiter ni la Tierra pues allí hay Invasores). (Algunos dirán que Plutón ya no es un planeta sino un planeta enano, pero en la época en que Varley escribió sus novelas Plutón todavía era un planeta con todas las de la ley.)

Y mañana serán clones... transcurre más o menos en el año 500 años d.I. (d.I: después de la Invasión, pues así se miden los años en este Universo). Playa de Acero comienza en el año 199 d.I., cuando se está comenzando a preparar la celebración (¡sí, la celebración!) por el Bicentenario de la Invasión.

La narración transcurre enteramente en la Luna y bien podría titularse “un año en la vida de la Luna en los tiempos de la Invasión”. Es difícil hacer un resumen más detallado del argumento, pues la novela contiene infinidad historias, pequeñas y grandes, cuyo punto en común es la presencia de Hildy, un periodista que actúa como cronista y narrador de la novela.

A veces con ironía, a veces con sarcasmo, a veces con humor ácido (como cuando se ve a la reina de Inglaterra medio borracha preparando un margarita), pero siempre con buen ritmo e interés, Hildy nos cuenta lo mejor y lo peor de la sociedad de la Luna (que en buena medida es lo mejor y lo peor de cualquier otra sociedad humana).

El título hace referencia a una reflexión de Hildy (reflexión que también está presente en Y mañana serán clones...): millones de años atrás, en la Tierra, un ser acuático fue arrojado a una playa seca y se vio obligado a adaptarse o morir (y de él descendemos todos los seres terrestres). Del mismo modo los Invasores expulsaron a la Humanidad de su medio natural y la arrojaron a una playa (la playa artificial formada por las colonias construidas en la Luna y otros planetas, una playa de acero) y la Humanidad tiene ahora solamente dos opciones: adaptarse y evolucionar, o bien extinguirse.

Dije ya que en mi opinión es la mejor novela de Varley, no necesito agregar más.

(Nota: en un breve epílogo John Varley niega que Playa de Acero forme parte de la Historia de los Ocho Mundos y que, en consecuencia, no tomará en cuenta ninguna queja que le sea enviada con referencia a posibles incoherencias entre la novela y otros relatos enmarcados en ese Universo. Es claro que Varley miente deliberadamente al decir que Playa de Acero no está dentro del Universo de la Invasión pues está llena de detalles incidentales que así lo prueban. Obviamente (como haría cualquier persona sensata) Varley no se detuvo a analizar todos sus relatos anteriores en busca de posibles incoherencias con la novela y su comentario no tiene otro objetivo que desalentar a los pesados que, como un servidor, pondrían ponerse a analizar los detalles mencionados en Paya de Acero con el objetivo de hacerlos encajar en una supuesta cronología de la Historia de los Ocho Mundos.)

10.8.08

House y Holmes

Hace tiempo que no hablo en este blog de literatura policial, y en cierto modo tampoco lo haré ahora. Sólo quiero referirme un poco a los homenajes que la serie de televisión Dr. House rinde al detective de ficción Sherlock Holmes (para encontrar datos adicionales que no mencionaré aquí véase por ejemplo este enlace, donde a su vez no hay datos que sí mencionaré).

1. House (el apellido del protagonista de la serie y alter ego del detective) suena parecido a Holmes, especialmente si uno pronuncia las palabras intentando que suenen parecidas y además otro las escucha con intención de creer que suenan parecidas (admitamos en todo caso que suenan más parecidas que pera y remolacha, por citar un ejemplo).

2. El mejor amigo de Holmes es el Dr. J. Watson. Sería divertido que el mejor amigo de House (que es médico) fuera un detective, pero es otro médico, el Dr. J. Wilson. Agrego: Wilson se casa y divorcia varias veces, lo mismo sucede con Watson, según han deducido los biógrafos de Holmes.

3. A Holmes sólo le gusta aceptar casos que signifiquen un desafío a su inteligencia, lo mismo House.

4. Ambos sacan conclusiones de pequeños detalles (en la ropa, gestos, etc.) que observan en las personas a su alrededor.

5. House vive en el 221 B de alguna calle (la placa de la casa se ve en algunos capítulos de la serie). Cierta vez Jaime Poniachik comentó que el museo de Londres dedicado a Holmes funciona en una casa en cuya puerta está el número 221 B (Holmes, no sé si es necesario aclararlo, vivía en Baker Street 221 B).

El comentario de Jaime es que poner 221 B en la placa es en realidad un error histórico. La puerta de Holmes debía de decir solamente 221. La letra B agregada a la dirección significa que Holmes residía en la planta alta (en la planta baja vivía la Sra. Hudson, la dueña de casa que le alquilaba el piso superior a Holmes, y cuya dirección, supongo, era 221 A o simplemente 221).

6. Holmes nunca dijo elemental mi querido Watson, House tampoco.

7. House trata como inferiores a todos los demás médicos del hospital donde trabaja. Incidentalmente todos los demás médicos usan guardapolvo blanco (un uniforme, digamos) pero él no lo usa. Por su parte, Holmes trata como inferiores a los policías oficiales, algunos de los cuales usan uniforme.

Addenda:

8. Hacia el final de la 5º temporada hay una referencia a un ficticio (¡como si lo demás fuera real!) romance con Irene Adler.